Estudiante

Murtada Mahmood

KIPP Student Murtada Mahmood

Yo soy de Irak. Nos fuimos a vivir a Siria en el 2006 debido a la guerra. Ya no era seguro para nosotros. Vivimos en Damasco durante casi seis años. Pero después llegó la Primavera Árabe y ahí también se volvió demasiado peligroso para vivir. Nos regresamos a Irak. Un año después, en noviembre de 2012, recibimos una llamada telefónica: habíamos sido aceptados en el sistema de inmigración de Estados Unidos.

No podía creerlo; habíamos hecho la solicitud en el 2009 pero no habíamos vuelto a oír nada. Ni una palabra de respuesta. Yo había perdido las esperanzas desde hacía mucho tiempo. Pero entonces, como si nada, fuimos aceptados. Nos dijeron que nuestro avión iba a partir en dos semanas. Esas semanas pasaron muy rápido. Revisión de antecedentes, entrevistas, salirme de la escuela, decir mis adioses y comprar ropa de invierno: sentí como si fuera un solo día.

Mis parientes fueron al aeropuerto. Ahí estaban todas mis tías y mis tíos. No sé cómo decirlo –no sé si en algún idioma exista la palabra precisa– pero yo estaba simplemente muy feliz y muy triste al mismo tiempo.

No sabía si volvería a ver a mi familia.

¡Y nunca antes me había subido a un avión! Ni siquiera sabía que existieran los cinturones de seguridad. Tuvieron que decirme que me pusiera el mío. Todo era nuevo para mí. Nos alzamos en el aire. Recuerdo que miré por la ventana. Pude ver mi ciudad. Primero solo una parte de Bagdad, pero conforme íbamos ascendiendo, puede verla casi toda.

Y después vi desaparecer a Bagdad.

Yo sabía a dónde íbamos. Boston era nuestro destino. Teníamos la dirección de la oficina de inmigración, pero no sabía mucho más de mi futuro. No puedo explicar cómo me sentía. La verdad es que no puedo. Era como… como una especie de felicidad.

Había tantas cosas nuevas para mí. Edificios altos. Hombres de traje apresurándose para sus reuniones. Inglés.

Cuando llegué, solo sabía unas palabras y frases básicas.

En KIPP empecé en el programa ESL. Tenía algunas clases en las que solo estudiaba inglés. Y otras veces estaba en clases normales, con hablantes nativos de inglés, pero con apoyo de ESL. Así que aprendí gracias a las clases y a las conversaciones en el aula. Mi profesor de ESL estaba conmigo todo el tiempo. Salí del programa ESL durante mi segundo año.

Ahora soy asistente en la clase ESL.

Es raro volver la vista atrás y ver estos últimos cuatro años. Yo no esperaba estar aquí. Hay veces en que me detengo y pienso: “Así que esta es mi vida.” Hay momentos que no puedo explicar. Yo he sido –no sé cómo decirlo–, yo he sido… recompensado. Sí, he tenido mis luchas.

Mi papá falleció en el 2011. Él siempre me impulsó a ser mejor. Y así como mi mamá ahora, él siempre me habló de ir a la universidad. Actualmente estoy trabajando con asesores de KIPP para presentar mi solicitud a la universidad. Estoy en el proceso de hacer realidad el sueño que tuvieron mis padres para mí. Y también ha habido otras batallas. He vivido en países en guerra. Luego me vine a otras tierras.

Pero estas cosas, estas cosas de mi pasado, ya no son una barrera para mí… son parte de mí.

Yo miro hacia el futuro.

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