Líder escolar

Geoffrey Roy

Me defino primero como un aprendiz y luego como un educador. Para que esto funcione bien, tienes que estar constantemente aprendiendo y mejorando. No puedes ser complaciente.

No siempre supe que terminaría siendo educador. Mi padre vino a este país desde Irak y su esperanza siempre fue que yo me graduara de médico como él. Incluso llegué a completar un programa de pre-medicina después de la universidad básica. Pero supe en mi segundo año en el Boston College que realmente quería ser un educador. Incluso cuando pensé en una carrera médica, me di cuenta de que me estaba enfocando en el acceso equitativo a cosas como la salud y una buena educación.

Después de graduarme de BC con un título en historia, enseñé en Las Vegas durante tres años. Incluso después de regresar a la escuela en Georgetown para prepararme para el colegio de medicina, no pude ignorar el propósito que encontré como educador. Esto me llevó a mi papel como consultor en Teach For America en Houston. Recuerdo haber entrado por primera vez en KIPP Houston High School para apoyar a los miembros del equipo. Era una de las escuelas secundarias en la que se irradiaba más felicidad entre las que había visitado. El nivel de excelencia académica era evidente y alto, y todos, maestros, líderes y personal, parecían estar altamente comprometidos con el trabajo que estaban realizando. Ya no quise irme.

Tuve la oportunidad de unirme al equipo de KIPP Houston High School como asistente del director, y participé en el programa Miles Family Fellowship el año pasado. Una parte importante de la beca era la necesidad permanente de responder a tres preguntas fundamentales: ¿Por qué ahora? ¿Por qué aquí? ¿Por qué yo? Si puedes responder con éxito y confianza esas preguntas, entonces estás en una posición para sobresalir en el liderazgo escolar.

A través de la Miles Fellowship pude reflexionar sobre mi propio historial como asistente de director, qué hice bien y qué no funcionó, y sigo haciendo ese proceso de reflexión mientras diseño nuestra nueva escuela secundaria. Fisher Fellowship ofrece un amplio camino para el crecimiento y el desarrollo, un lujo que muchos líderes escolares no tienen. Estoy seguro de que el equipo de nuestra nueva escuela podrá hacerlo bien con nuestros estudiantes de noveno grado el primer año.

Mi propio crecimiento no se detendrá cuando las puertas de nuestra escuela se abran. Como líder de la escuela, sé que es fundamental que nuestro equipo de maestros y líderes den forma al compromiso con el aprendizaje que queremos ver en nuestros estudiantes.

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