Simpatizante

Dr. Michael Lomax

En KIPP, una comunidad entera trabaja hombro a hombro para garantizar que todos los estudiantes se desarrollen a su máximo potencial. No se ponen límites arbitrarios a lo que un estudiante puede lograr: los elementos externos, como el color de la piel, los ingresos familiares, el código postal o el lugar de nacimiento, no se utilizan como justificación para desarrollar un programa académico mediocre. Las escuelas KIPP son académicamente intensas y desafiantes. Proporcionan a los estudiantes los elementos básicos – matemáticas, lectura, artes, música y habilidades de pensamiento de orden superior para analizar, deconstruir y reconstruir – que los preparan para una vida y un futuro maravillosos.

He observado la labor de KIPP desde muchas perspectivas diferentes. Como presidente de UNCF (United Negro College Fund), el mayor proveedor privado de becas para estudiantes de color de la nación, estoy profundamente comprometido a encontrar programas innovadores en todo el país que reformen la experiencia educativa. Como miembro de la junta de KIPP, he podido presenciar de primera mano la amplitud y el alcance de una educación en KIPP: He presenciado discusiones profundas sobre la historia del siglo XX en Newark, he escuchado conciertos de bandas en Fresno y he participado en un curso de arte floreciente en Austin. Y personalmente he sentido el poder del trabajo en equipo y de la familia: mi nieto y mi nieta son KIPPsters.

Por supuesto, cualquier escuela que ayude a los estudiantes a lograr sus objetivos es buena de por sí. Pero no se puede construir un movimiento alrededor de una sola escuela. KIPP es un punto de prueba. Es un laboratorio para las mejores prácticas, es influyente, es un faro para lo que puede suceder en otros lugares, y muestra a los padres y alumnos que todo es posible. He visitado muchas escuelas KIPP y cada experiencia me ha dejado una profunda impresión. Ahora bien, no quiero que me malinterpreten: No creo que todas las escuelas en los Estados Unidos deban ser escuelas chárter. Pero sí creo que todas las escuelas en los Estados Unidos deben tener el mismo nivel que una escuela KIPP.

El año pasado, cuando el presidente Obama habló en la ceremonia de graduación de la Universidad de Howard, dijo que “el cambio es el esfuerzo de los ciudadanos comprometidos que enganchan sus vagones a algo más grande que ellos mismos, y luchan por ello todos los días”. Necesitamos hacer precisamente eso. Debemos luchar todos los días por los niños negros y morenos. Tenemos que luchar por los niños sin importar dónde crecieron. Cada estudiante merece que se le permita caminar a través de las puertas de la oportunidad.

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