Ex alumno/a

Brittany Ballentine

KIPP Alumna Brittany Ballentine

Yo bailo porque me hace feliz.

Cuando bailo, me olvido de cualquier problema que esté ocurriendo en el mundo. Bailar me permite ser libre.

Empecé a practicar cuando tenía cuatro años. En la secundaria, mis amigas más cercanas y yo fundamos un club de danza en KIPP. Nos llamábamos Umoja Diamonds. Bailábamos y vitoreábamos todos esos divertidos días de sábado en la escuela. Pero llegó un momento en que no sabía si quería continuar. No sabía si era tan buena para llevar mi talento a otro nivel y bailar profesionalmente. Así que empecé a considerar hacer algo diferente.

Sin embargo, mi profesor de baile de la preparatoria me llevó aparte y me dijo: “No; tú tienes un don. Necesitas arriesgarte.” Me dijo que yo podría tener éxito. Incluso me dijo dónde presentar mi solicitud.

Yo tenía mis dudas, pero seguí su consejo y presenté mi solicitud en el programa Ailey/Fordham BFA, una de las mejores escuelas de danza del país. ¡Y entré!

Sí, se me presentaron obstáculos. En mi último año de universidad, tuve un grave accidente automovilístico. Me fracturé muchos huesos y no sabía si iba a poder bailar de nuevo. Pero dos meses después pude regresar, más fuerte que antes. A la fecha, todos los días pienso en mi maestro de danza de preparatoria. Por algo apareció en mi vida.

Sin él, no hubiera asistido a la Universidad Fordham ni me hubiera graduado con honores con un GPA de 3.8. Simplemente, no estaría donde estoy ahora. Actualmente bailo en Norwegian Cruise Line. Puedo viajar y ganar dinero haciendo lo que en un principio pensé que sería un pasatiempo. Hoy le estoy hablando desde Marsella, Francia. Todavía no puedo creer que la danza me haya permitido conocer el mundo.

Con frecuencia regreso y visito KIPP cada vez que tengo la oportunidad. KIPP me transformó en la joven que ahora soy. He vivido muchos momentos decisivos en mi vida gracias a mi experiencia en KIPP.

En KIPP, todos los años íbamos a un viaje de fin de año. Uno de esos viajes fue una gira de Derechos Civiles, donde viajamos de Baltimore a Atlanta, Birmingham, Montgomery y Tuskegee. Fue algo muy especial ver todos esos lugares de joven, después de haber leído tanto acerca de ellos en los libros; ir a la Iglesia Bautista de 16th Street, caminar por el puente Edmund Pettus. Y a lo largo del viaje también visitamos colegios y universidades de prestigio. Recuerden que apenas estábamos en secundaria, pero ahí nos tenían, recorriendo los planteles, viéndolos, sintiéndolos…

KIPP hizo que todos quisiéramos seguir ascendiendo por esa montaña hasta la universidad.

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